Posts by ‘Marianela Garcet’

Tu Alma Gemela Existe

Tu Alma Gemela Existe

LA CONVICCIÓN EN TU CORAZON DE QUE TU ALMA GEMELA EXISTE

 

ALMAS GEMELAS9

Una vez situado en el sendero iniciático la persona inicia un nuevo camino… se prepara para el encuentro de eso que añora su alma.

Puede que encuentre un espíritu afín y su vida sentimental se dé en plenitud. Sin embargo, existen muchas personas que saben que su alma gemela existe, está en alguna parte.

Saben que tienen una misión que realizar y que no pueden llevarla a cabo si no es que encuentren a su otra mitad.

Para estas personas es para las que llega esta información.

Primero: hay que saber que no es fácil encontrar a tu alma gemela, ya que aunque no lo recordemos, si estamos en misión de expandir luz, amor y elevar la vibración de este planeta, nuestro ser decide dividirse precisamente para realizar mejor el trabajo, la siembra, la misión, y lo más probable es que una de las dos partes haya quedado anclada en esferas superiores para servir siempre de “antena” y canal al otro que sí está en los planos materiales, para así suministrarle permanentemente de toda la fuerza, energía y entusiasmo que va a necesitar para cumplir su misión.

Esto tiene su lógica espiritual: nadie mejor que tu propio ser para seguir sosteniéndote permanentemente en tu misión espiritual. Al fin y al cabo, este mundo tan solo es una apariencia en el sentido de que el tiempo lineal solo existe en esta realidad, y entendido así, podemos llegar a sentir que el tiempo es solo una ilusión, una quimera, y que en realidad nunca nos hemos separado de nuestra alma gemela, seguimos unidos, nuestro ser está completo.

 

 

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Después de nuestra muerte

Después de nuestra muerte

 

¿Qué pasa después de nuestra muerte?, en este extracto del libro de Neale Donald Walsch, “En Casa con Dios – Una vida que nunca termina” de Editorial Kier, podremos saber algo más…

Después de nuestra muerte

 

Esta es la Pregunta Eterna:
¿Qué pasa después de nuestra muerte?
Pero tengo que preguntarla, directamente, y espero que me des una respuesta directa.

Te la daré. Por supuesto que te la daré. Pero no va a ser una respuesta corta. No va a ser: “Bueno, te vas al cielo o te vas al infierno, dependiendo del tipo de vida que hayas tenido”.

No puedo darte ninguna respuesta de una frase a una pregunta como ésta.

No, eso se lo tendrás que dejar a la Iglesia.

Sin comentarios.

Entonces… ¿Tu respuesta?

Déjame empezar diciendo que hay una cosa que será la misma para todo el mundo, y es que tu muerte la experimentarás en lo que podría llamarse etapas o fases, y la primera etapa es la misma para todo el mundo.

En la etapa uno, en el momento de tu muerte, experimentarás instantáneamente que la vida sigue. Esto será lo mismo para todos. Podría haber un corto período de desorientación, hasta que llegases a darte cuenta de que no estás con tu cuerpo, sino que, en vez de eso, ahora estás separado de él.

Pronto llegarás a entender que, aunque hayas “muerto”, no has terminado tu vida. Es en este momento cuando comprenderás y experimentarás plenamente, quizás por vez primera, que no eres tu cuerpo; que un cuerpo es algo que puedes tener, pero no algo que eres. Inmediatamente te moverás a la etapa dos de tu muerte. Y ahí es donde los caminos individuales divergen.

¿De qué forma?

Si el sistema de creencias que adoptaste antes de tu muerte incluye la certeza de que la vida continúa, una vez que captes que te has “muerto”, sabrás inmediatamente qué está pasando, y lo entenderás. Tu segunda fase será entonces la experiencia de cualquier cosa que creas que pasa después de la muerte. Esto será instantáneo.

Si crees en la reencarnación, por ejemplo, puedes experimentar momentos de vidas anteriores de las que no tienes una memoria consciente anterior.

Si crees que te encontrarás envuelto en el abrazo de un Dios que te ama incondicionalmente, ésa será tu experiencia.

Si crees en un  Día del Juicio Final, seguido del paraíso o de la condena para toda la eternidad…

…sí, dime, ¿Qué pasa entonces?

Exactamente lo que esperas. Tan pronto atravieses la etapa uno de la muerte y te des cuenta de que ya no vives con un cuerpo, pasarás a la etapa dos y te experimentarás a ti mismo siendo juzgado, justo exactamente como te imaginaste que sería.

Si te moriste pensando que te merecías el cielo, inmediatamente, experimentarás eso, y si piensas que te mereces el infierno, inmediatamente experimentarás eso.

El cielo será exactamente como te imaginaste que sería, y lo mismo el infierno. Si no tienes ninguna idea sobre los detalles de cualquiera de los dos, te los inventarás en el momento. Entonces, estos lugares serán creados para ti de esa forma, instantáneamente.

Puedes permanecer en esas experiencias todo el tiempo que quieras.

Bueno, entonces, ¡puedo encontrarme en el infierno!

Tengamos esto claro: El infierno no existe. Simplemente no hay tal sitio. Por lo tanto, no hay un sitio tal al que puedas ir.

Ahora…¿puedes crear un “infierno” personal para ti si eliges hacerlo o si crees que es lo que te “mereces”? Sí. Así que puedes mandarte a ti mismo al “infierno”, y ese “infierno” resultará ser exactamente como te lo imaginas o sientes que deba ser; pero no te quedarás ahí un momento más de lo que decidas estar.

¿Quién podría quedarse ahí ni un segundo?

Te sorprenderías. Muchos viven con un sistema de creencias que dice que son pecadores y deben ser castigados por sus “ofensas”, así que estarán en realidad en su ilusión del “infierno”, pensando que esto es lo que se merecen, que esto es lo que les “corresponden”, que esto es lo que tienen que hacer.

No importa, sin embargo, porque no sufrirán en absoluto. Simplemente se observarán a sí mismos a cierta distancia y verán lo que está pasando: algo así como ver un vídeo educativo.

Pero, si no hay sufrimiento ¿Qué está pasando?

Sufrimiento, pero no habrá nada.

¿Perdón?

Lo que está pasando es que parecerá que están sufriendo, pero la parte de ellos que está mirando esto no sentirá nada. Ni siquiera tristeza. Simplemente estará observando.

Usando otra analogía, sería un poco como ver a tu niña “haciendo una escenita” en la cocina. Parece que la niña está sufriendo, agarrándose la cabeza con las manos o apretándose el estómago, con la esperanza de que mami la deje quedarse en casa y no ir al colegio. Pero mami sabe perfectamente que en realidad no está pasando nada. No le duele nada.

No es una analogía exacta. Pero se aproxima lo suficiente para ilustrar esta sensación.

Entonces estos observadores estarían mirándose a sí mismos en este “infierno” autocreado, pero sabrían que no es verdadero. Y cuando hayan aprendido lo que sientan que necesiten aprender (es decir, cuando se hayan recordado a sí mismos lo que habían olvidado), se “liberarán” y seguirán a la tercera etapa de la muerte.

Fuente original: Extracto del libro de Neale Donald Walsch, “En Casa con Dios – Una vida que nunca termina”, Editorial Kier

 

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Luego de Partir

Luego de Partir

LUEGO DE PARTIR

 

 

Muchos se preguntan qué actividad harán luego de partir en el lugar al cual vayan… he aquí una respuesta:

Fuente original: Extracto del libro de Neale Donald Walsch, “En Casa con Dios – Una vida que nunca termina”, Editorial Kier

¿Tengo que “trabajar” en el cielo?

No te preocupes. Será como jugar. Estarás jugando en los Jardines de Dios. Verdaderamente será el “cielo”.

Uso la palabra trabajo en el sentido de “cumplir con lo que empezaste a hacer”

¿Y qué es eso que “empezaré a hacer” en el cielo?

Cuando lleguemos a nuestras exploraciones del reino espiritual, veremos eso. No obstante, sabe esto ahora: no te irás de mi presencia hasta que yo haya hecho –y tú hayas respondido- la Pregunta Santa.

¿La Pregunta Santa?

Sí. Pero me gustaría hablarte de esto más adelante. Esto puede que sea la parte más importante de nuestra conversación, y quiero preparar un poco más el terreno.

De acuerdo… pero ya son dos las cosas de las que has dicho que son muy importantes y que has dejado para más adelante. Anteriormente dijiste que tenías una respuesta a una pregunta mía que realmente podría conmocionarme. Dijiste que “había mucho trabajo preliminar que hacer antes”. Ahora me estás diciendo que me vas a revelar qué es la “Pregunta Santa”, pero sólo después de “preparar un poco más el terreno”. Así que me tienes realmente intrigado aquí.

Bueno, la muerte es algo que te intriga. Te intriga y es emocionante y es totalmente maravillosa.

Entonces, si Dios estaba ahí para recibir a mi madre, dime, ¿Qué aspecto tenía Dios? O sea, cuando me encuentre contigo, ¿Podré reconocerte? ¿Qué aspecto quieres que tenga? ¿Vas a tener el aspecto que yo quiero que tengas?

Sí. Como en todas las cosas, tendrás cualquier cosa que elijas. Sí, sí y, una vez más sí.Si eliges que me parezca a Moisés, me pareceré a Moisés. Si esperas que me parezca a Jesús, me pareceré a Jesús. Si deseas que me parezca a Mahoma, me pareceré a Mahoma. Adoptaré cualquier forma que esperes o que te haga sentirte cómodo en mi Presencia.

¿Qué pasa si no tengo la menor idea de cómo es Dios? En ese caso seré un sentimiento. Será el sentimiento más maravilloso que hayas tenido nunca. Se sentirá como sí estuvieras inmerso en un baño de luz cálida, como si estuvieras siendo abrazado por el amor. O puede que te sientas como si estuvieras envuelto en un capullo, o suspendido en un radiante receptáculo ingrávido de aceptación absoluta e incondicional.

Experimentarás este mismo sentimiento en el caso de que apareciera ante ti en alguna forma física. Al final esa forma se disolverá en un sentimiento, y nunca más tendrás la necesidad de verme en ningún tipo de forma o manera en particular. No obstante, recuerda ahora lo que he dicho. Es imposible morir sin Dios, pero no es imposible pensar que lo estás haciendo. Puedes pensar lo que quieras en la etapa dos de la muerte.

Así que la energía de mi Esencia Pura puede rodearte y tú puedes elegir rechazarla, reducir la experiencia, creer que es una alucinación o descartarla por completo.

Yo nunca haría eso. ¿Por qué  iba a hacer eso? Lo has hecho muchas veces durante tu vida. ¿Qué te hace pensar que no podrías hacerlo después de tu muerte? Porque no sería tan tonto. Cuando esté muerto, es de esperar que no sea tan tonto.

Además, cuando esté muerto, tú harás que sea muy claro para mí que tú eres Dios, y que soy amado, y que esta experiencia que estoy teniendo eres Tú, dándome la bienvenida a Casa. Escúchame. La muerte es un momento de creación.

Hay un ajuste de energía en el momento de lo que tú llamas muerte que sintoniza con precisión la energía con la que entras en ese momento,produciendo un efecto duplicativo en el mundo no físico en el que acabas de entrar, para que puedas continuar teniendo la experiencia que has estado creando, incluso durante tu transición a otro reino. (El mismo proceso ocurre al nacer, sólo que al revés.

Cuando naces, la energía que has traído contigo del reino espiritual se transforma en materia por este proceso de sintonización de energía, produciendo un efecto duplicativo en el mundo físico en el que acabas de entrar). Recuerda lo que dije antes: la muerte es un umbral, y la energía con la que atraviesas ese umbral determina qué hay al otro lado. Ahora, puedes re-crear algo nuevo en cualquier momento que elijas (igual que en la vida), pero encontrarás ahí, inicialmente, lo queesperas encontrar ahí.

Si no crees en Dios, y entras en la muerte no creyendo en Dios, Dios estará ahí y tú experimentarás a Dios, no más de lo que lo experimentaste durante tu vida. Tienes que saber que Dios está presente para experimentar que Dios está presente. Si miras una flor y sabes que Dios está ahí, verás a Dios ahí. Si no, no verás nada más que una flor. Puede que incluso veas una mala hierba.

Si miras a alguien a los ojos y sabes que Dios está ahí, verás a Dios ahí. Si no, no verás nada más que un ser humano. Puede que incluso veas un villano. Si te miras a los ojos en un espejo y sabes que Dios está ahí, verás a Dios ahí. Si no, no verás nada más que una persona tratando de descifrar quién está ahí. Puede que incluso veas a una persona que no tiene la respuesta a esa pregunta.

¿Quieres decir que Dios no me rescatara de mi propio “no-saber”? Dios te está “rescatando” cada día de tu propio no-saber. ¿Sabes esto? Supongo que sí. ¿Sí? Bueno, a veces.

Es lo mismo inmediatamente después de la muerte. A veces la gente lo sabe, y a veces no. Y, según sea aquello en lo que crees, así se hará en ti. ¡Menudo mensaje, hombre! Ciertamente esperaba más que esto. Esperaba que me dijeras que la presencia de Dios en el Más Allá haría “borrón y cuenta nueva”, anulando cualquier creencia en contrario y colmando el momento de una Gloria Absoluta.

Dios colmará el momento de una Gloria Absoluta, porque no hay nada más glorioso que el Acto de la Pura Creación y Dios te permitirá crear en el momento de tu muerte cualquier experiencia que desees. Esto es lo que pasa en la etapa dos de la muerte. En la etapa tres llegarás a conocer una Verdad más profunda sobre ti mismo: y entonces recordarás otra vez cómo crearla. Porque eres parte del Dios del que estás hablando aquí. Incluso aunque continúes imaginándote que no lo eres, todavía puedes crear cualquier experiencia que desees.

Y por eso ahora entiendes esto: tu primera experiencia después de la muerte es algo que estás creando aquí y ahora, y que continuarás creando entonces y allá, con tu pensamiento sobre ella y con tu esperanza.

 

Autor: Neale Donald Walsch Fuente original: Extracto del libro de Neale Donald Walsch, “En Casa con Dios – Una vida que nunca termina”, Editorial Kier

 

 

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La “No vida”

ALMA ENTRANTE 5

Fuente original: Extracto del libro de Neale Donald Walsch, “En Casa con Dios – Una vida que nunca termina”, Editorial Kier

¿Cómo puedo experimentar la “no vida”?

No experimentarás nada en absoluto. Simplemente no habrá experiencia. Las cosas seguirán ocurriendo, pero tú no podrás percibirlas.

Sería exactamente como sería ahora si estuvieras durmiendo mientras las cosas ocurren a tu alrededor.

¿Entonces no hay esperanza? Mi padre murió con la absoluta certeza de que no había nada de nada, ni vida de ningún tipo ni experiencia de ninguna clase, después de la muerte… entonces… no hay esperanza para él…

De nuevo, cuando mueres creyendo eso, es como quedarte dormido. Para experimentar algo más, simplemente tienes que despertarte.

¿Cómo se puede despertar él?

La buena noticia es que todo el mundo se despierta. Igual que en la vida terrenal no te quedas durmiendo para siempre, tampoco en el Más Allá permanecerás en un sueño inconsciente para siempre. Ese no es el plan.

El alma se despertará con la ayuda de los seres queridos y de los ángeles. Entonces se preguntará dónde está, por qué no está ocurriendo nada, qué pasó. Empezará a atar cabos, y en ese momento el alma pasará a la conciencia plena de la etapa dos de la muerte.

¿Cómo será eso? ¿Qué experimentó mi padre?

Lo que eligió experimentar entonces.

¿Cualquier cosa que quisiera crear? ¿Cualquier cosa en absoluto?

Definitivamente. Pero, si hay confusión, la experiencia podría ser un poco confusa. Una especie de mezcolanza de escenarios creados rápidamente que puede que tengan sentido o no.

Eso no suena muy emocionante.

No te preocupes. No es nada “malo”. Se trata sólo de orientarse otra vez. Es como pasar de una canal a otro en la televisión rápidamente con un mando a distancia. No pasa nada malo. Simplemente tienes que decidir qué “canal” quieres ver.

Si empiezas a sentir un poco agobiado y a desear tener algo de ayuda, inmediatamente te harás consciente de esos seres queridos y ángeles y espíritus que han estado revoloteando a tu alrededor y asistiéndote, esperando a que te dieras cuenta de que estaban ahí.

En cualquier caso, pronto te vas a quedar a gusto con una imagen, de entre las miles de imágenes de tu mente, y empezarás a crear desde ahí.

Pero ahora es importante que entiendas que ninguno de los escenarios que te he descrito tiene nada que ver con la Realidad Última. Eso se experimenta en la tercera etapa. Los escenarios que acabo de describirte son las primeras dos etapas, las etapas más tempranas, de tu “experiencia después de la muerte”.

De acuerdo. Entonces, en la primera etapa de la “muerte” lo que ocurre es que me daré cuenta de que ya no soy mi cuerpo. En la segunda etapa de la “muerte” me moveré a través de lo que yo haya imaginado o decidido que sucederá cuando “muera”. ¿Y en la tercera etapa? ¿Vas a describirme eso? ¿Qué me sucederá entonces?

Te fusionarás con la Esencia y empezarás a experimentar la Realidad Última en el Centro de tu Ser.

O sea, ¿Dios?

Puedes llamar a la Realidad Ultima como quieras. Algunos la llaman la Esencia.  Algunos la llaman Alá. Algunos la llaman Todo. No importa cómo la llames, es la misma cosa.

¿Qué pasa si eso es exactamente lo que yo siempre había pensado que pasaría?

¿Qué pasa  si qué es exactamente lo que siempre habías pensado que pasaría?

¿Qué pasa si lo que yo siempre había pensado que pasaría después de mi muerte era que estaría inmerso en Dios? ¿No se experimentaría eso entonces en la segunda etapa de la muerte?

Tu idea acerca de eso se experimentaría en la segunda etapa, sí. Es así porque en la segunda etapa de tu muerte estás operando todavía desde tu mente.

Sería una experiencia tan placentera y gloriosa como pudieras crearla, en tu imaginación. Pero entonces, en la etapa final de la muerte, tendrías la experiencia como es en realidad,  no como te has imaginado que sería.

Pero tienes razón. Lo estás captando. Si lo que siempre creíste que sucedería es que inmediatamente después de tu muerte estarías en Casa con Dios, lo estarás.

Esa es la más alta esperanza del mundo, y es verdad.

Mi madre no tenía esa esperanza, ella lo sabía. Mi madre sabía que sería recibida por todos los ángeles y que estaba volviendo a Casa.

Y eso es exactamente lo que experimentó. Después pasó a la siguiente etapa de la muerte, y su imaginación se transformó en una realidad aún más grande.

¿Experimentó la presencia de Dios? ¿Estabas ahí para recibirla?

Te lo estoy diciendo, estoy ahí para recibir a Todos.

Es imposible morir sin Dios. Siempre estaré ahí. Te abrazaré, te aliviaré, te daré la bienvenida y te aseguraré que eres perfecto tal como eres, y que estás perfectamente listo para entrar en el Reino del Cielo. Después te dejaré en las manos de las almas de tus seres queridos y de los ángeles, que te guiarán el resto del camino, conduciéndote al reino espiritual… o a lo que podría llamarse “el cielo auténtico”, en contraposición al que tú te has imaginado. Allí harás el trabajo que fuiste a hacer allí.

Autor: Neale Donald Walsch

Fuente original: Extracto del libro de Neale Donald Walsch, “En Casa con Dios – Una vida que nunca termina”, Editorial Kier

 

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LAZOS DE AMOR BRIAN WEISS 1

LAZOS DE AMOR BRIAN WEISS
 cap I-
 Lo que a continuación relato procede de documentos médicos, de la trascripción de cintas magnetofónicas que grabé y de mis propios recuerdos. Sólo he modificado los nombres y pequeños detalles para no faltar al secreto profesional.  Es una historia sobre el destino y la esperanza, una historia que ocurre en silencio tdos los días. Ese día, alguien estaba escuchando.
1
Sabed, por tanto, que del silencio más in­menso regresaré. […] No olvidéis que vol­veré junto a vosotros. […] Unos momentos más, un instante de reposo en el viento, y otra mujer me concebirá
KAHLIL GIBRAN
Hay alguien especial para cada uno de noso­tros. A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres. Pertenecen a distintas genera­ciones y viajan a través de los mares, del tiempo y de las inmensidades celestiales para encontrar­se de nuevo con nosotros. Proceden del otro la­do, del cielo. Su aspecto es diferente, pero nues­tro corazón los reconoce, porque los ha amado en los desiertos de Egipto iluminados por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia. Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerre­ros y convivido en las cuevas cubiertas de are­na de la Antigüedad. Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y nunca nos abando­narán.
Es posible que nuestra mente diga: «Yo no te conozco.» Pero el corazón sí le conoce.
Él o ella nos cogen de la mano por primera vez y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo y sacude cada uno de los átomos de nuestro ser. Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela a través de los siglos. El corazón nos da un vuelco. Se nos pone la piel de gallina. En ese momento todo lo demás pierde importancia.
Puede que no nos reconozcan a pesar de que finalmente nos hayamos encontrado otra vez, aunque nosotros sí sepamos quiénes son. Senti­mos el vínculo que nos une.
También intuimos las posibilidades, el futuro. En cambio, él o ella no lo ve. Sus temores, su intelecto y sus proble­mas forman un velo que cubre los ojos de su co­razón, y no nos permite que se lo retiremos. Su­frimos y nos lamentamos mientras el individuo en cuestión sigue su camino. Tal es la fragilidad del destino.
La pasión que surge del mutuo reconoci­miento supera la intensidad de cualquier erup­ción volcánica, y se libera una tremenda energía. Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato.
Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad, sentimos que ya co­nocemos profundamente a esta persona, a un ni­vel que rebasa los límites de la conciencia, con una profundidad que normalmente está reserva­da para los miembros más íntimos de la familia. O incluso más profundamente. De una forma intuitiva, sabemos qué decir y cuál será su reac­ción. Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no se adquieren en días, semanas o meses.
Pero el reconocimiento se da casi siempre de un modo lento y sutil. La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo. No todo el mundo está preparado para percatarse al ins­tante. Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta primero tiene que ser paciente.
Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o un sentimiento podemos llegar a reconocer a un alma gemela. Sus manos nos rozan o sus la­bios nos besan, y nuestra alma recobra vida súbi­tamente.
El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo, hermano, pariente o amigo íntimo. O. puede tratarse de nuestro ser amado que, a través de los siglos; llega a nosotros y nos besa de nue­vo para recordarnos que permaneceremos siem­pre juntos, hasta la eternidad.
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