NIÑO RELATA EPISODIOS DE VIDA ANTERIOR


 

 

 

HE VUELTO PARA RECONCILIARNOS
 

 valentia

UN NIÑO RELATA EPISODIOS DE UNA SUPUESTA VIDA ANTERIOR


  Por: Uriel Escobar Barrios (Médico Cirujano, Especialista en Psiquiatría, Especialista en Gerencia en Servicios de Salud)

   ASI COMIENZA LA HISTORIA

        San Agustín es una pequeña población colombiana perteneciente al Departamento del Huila y ubicada geográficamente en el Sudeste del país. Es conocida porque en su territorio floreció una de las culturas aborígenes que dejó para la posteridad grandes legados que permiten conocer la cosmovisión de las comunidades indígenas, la cultura agustiniana es un testimonio viviente del pasado y de la idiosincrasia actual de nuestros pueblos indoamericanos.
Cuando la visité en 1.993 para reencontrarme con ese pasado ancestral, uno de los mayores impactos que recibí fue la profunda veneración que ellos le rendían a la naturaleza y a sus dioses. La contemplación de valles infinitos, los monolitos, los sitios sagrados a donde acudían para sus diferentes ritos de iniciación ó para conectarse con el cosmos, producen en el visitante una sensación de plenitud universal.
Para un psiquiatra interesado en los fenómenos humanos relacionados con la vida y la muerte, lo más característico de esta cultura (por lo menos lo que se ha conservado), es la gran cantidad de ritos y testimonios referidos al acto de nacer y morir. En las tumbas tanto de las personas de alto rango como en las del más humilde indígena hay un hecho común: Todas tienen los objetos más apreciados por el difunto (bastones, collares, aretes, alimentos). Porque en la cosmovisión de la cultura agustiniana la muerte es un tránsito, es un largo camino que se debe recorrer y nada mejor que ir aprovisionado de los elementos que en esta existencia nos han acompañado.
“La muerte física no es el final de la existencia, algo nos sobrevive, algo que está mucho más allá de la mera experiencia cotidiana”. Este concepto que tradicionalmente se ha considerado como propio de la cultura oriental, en la medida en que se investiga en ciertos grupos de occidente se encuentran muchos elementos en común con esta creencia. En el trabajo sobre MUERTE Y RENACIMIENTO (publicado en esta misma página), me extiendo más sobre el tema por lo cual lo toco de una manera tangencial y ahora sí: comencemos.

CONOZCO A LA MAMA DE ANDRÉS

         Mónica es una mujer de 40 años, es profesional postgraduada y se desempeña de manera exitosa en el ejercicio de su profesión. Es casada, tiene 2 hijos y desde hace 1 y ½ años asiste a la consulta para tratar de aclarar algunos puntos oscuros en su relación de pareja, los cuales le generan una sensación de disconfor psíquico y emocional. Cuando analizamos las figuras tanto femeninas como masculinas con las cuales ella se ha identificado, hay 2 personas que son significativas: Su padre, el cual murió cuando ella tenía 12 semanas de gestación y con el cual mantuvo una serie de conflictos que no pudieron resolver. Y la otra persona es su hijo (el que estaba en el vientre a la muerte de su padre), con él tiene una relación muy particular, la cual será la misma Mónica la encargada de relatarla posteriormente con sus propias palabras.
QUIEN ES ANDRÉS?: Es un niño de 8 ½ años y por supuesto es el hijo de Mónica, nació justamente después de la muerte de su abuelo materno. Actualmente cursa sus estudios primarios y es un infante absolutamente normal, a excepción de algunas particularidades que tuvo en sus primeros años, tal como lo refiere su propia madre.

AHORA SI, LA HISTORIA CONTADA POR SU PROTAGONISTA

” UNA EXPERIENCIA EXTRAÑA CON MI HIJO”
 

        ” El 18 de Julio de 1.990 a las 9:15 A.M. nació mi hijo por cesárea. Un niño. A las 11:30 A.M el médico pediatra llegó a mi habitación para entregarme al bebé, me dijo algunas cosas y lo colocó a mi lado derecho. Tan pronto lo miré, sentí una extraña sensación en todo mi cuerpo, lo miré y sorprendida exclamé: “Mi Papá?”; “Qué hace aquí mi Papá?”. Sentí que era mi padre el que me miraba y que estaba allí para darme lo que me había quedado debiendo.
Mi padre fue un hombre demasiado severo que impuso su voluntad en la familia (mi mamá y 8 hermanos), machista a morir y que tuvo conmigo un comportamiento poco claro para mí, pues siempre sentí que me evitaba, no le gustaba acariciarme, poco se dirigía a mí. Cuando fui al colegio y a la Universidad me apoyó económicamente, pero, jamás hubo un diálogo. Jamás tocó a mi primera hija, ni entró a mi casa, ni siquiera me recibía un vaso de agua. Murió cuando Yo tenía 12 semanas de embarazo de Andrés.
Aquella extraña sensación de mi padre frente a mí, pequeño, indefenso y frágil, mirándome con aquellos hermosos ojos azules y dependiendo de mí, era indescriptible. Me sentía feliz, con ganas de llorar y no pude evitar decirle que Yo lo iba a amar y que no necesitaba darme nada, ni pagarme el amor que me había negado, porque siempre lo había comprendido y perdonado.
Al mes de haber nacido vino una hermana para conocer a Andrés. Y que sorpresa la que se llevó!!. Comentó lo siguiente: “Andrés es como mi Papá en persona”. Me decía que algo tenía ese niño que la hacía conmover. Esta hermana era la hija preferida de mi Papá a quien él le brindaba desde niña muchas caricias y después de ser adulta (al terminar su carrera), ayuda económica lo que nunca hizo conmigo.
Desde los 2 ó 3 meses el niño comenzó a hacer un sonido con su rinofaringe (la garganta), idéntico al que hacía mi Papá, el cual lo hacía porque tenía una afección de las fosas nasales y los pulmones (Rinitis y Asma Bronquial), esta afección se desencadenó según él desde el día de mi nacimiento. De día y de noche el niño estuvo haciendo este ruido, sin tener absolutamente ninguna congestión en sus fosas nasales!!. Mi Mamá y el resto de hermanos se sorprendían por este hecho y siempre comentaban: “Hace un ruido igual a como lo hacía su abuelito!!”
Cuando Andrés comenzó a hablar y se le preguntaba: “Cómo te llamas?”, siempre decía: “José”. “No”, le decía Yo, “Tú no te llamas José, Tú eres Andrés”. “No, no”, siempre respondía, “Yo me llamo es José”. Finalmente no le seguía insistiendo, hasta que se le pasó esa idea. Saben como se llamaba mi padre?…José!!
Cuando tenía aproximadamente 15 meses fuimos a visitar a su abuelita (ella vivía en otra ciudad). Nos sentamos en la sala y de pronto el niño vio en la pared una foto del abuelito cuando era adulto (tendría unos 33 años), el niño corrió hacia esa pared y señalando la foto dijo en su lenguaje : “Yo, Andrés…Yo Andrés”, todos sus familiares le decían: ” Ese es su abuelito, el nono suyo, su nonito”. “No, no, Yo Andrés…Yo Andrés”. Nadie de la familia fue capaz de convencer al niño de que ese no era él sino su abuelito. Y durante varios minutos estuvo mirando la foto y señalaba su pecho con el dedo índice y repitiendo: “Yo, Andrés…Yo Andrés…Yo, grande”.
De aproximadamente 18 meses, salía de su alcoba con una correa enrollada alrededor de la mano y decía con actitud amenazante: ” Le pego con la colea!. Toy blavo!. Le pego con la colea!”. Al verlo inmediatamente venía a mi mente y sentía a mi Papá exactamente de la misma manera como nos castigaba de pequeños y utilizando las mismas palabras!!.
Cuando se le preguntaba: “Andrés Tú donde naciste?”. Siempre respondía: “En Toledo”. No había poder humano en ese entonces que lo convenciera que el había nacido realmente en otra ciudad (Manizales). Ya ustedes se imaginarán donde vivió durante toda su vida mi Papá: Pues en Toledo!!.
Cuando era algo mayor había dos cosas que le fascinaban: Hablar de Toledo y que Yo le contara como me comportaba y que sentía de niña por José mi Papá. Primero lo de Toledo, hablaba muchas, pero, muchísimas cosas de lo que hacía cuando vivía en este pueblo, siempre comenzaba: “Cuando Yo era grande y vivía en Toledo…” y seguía con toda una cantidad de relatos que ahora no recuerdo. Por supuesto mi niño nunca ha vivido en este pueblo!!. Segundo, lo de nuestra relación cuando era niña. Andrés durante las noches prefería antes de que le leyera cuentos, de que le contara como me comportaba y lo que sentía por Papá, aún recuerdo cuando me pedía: “Cuéntame una historia de cuando tú eras chiquita, con el nono Joche”. Mientras le contaba él quedaba fascinado y encantado.
Andrés entró a estudiar a muy temprana edad (3 y ½ años), cuando llegó al colegio lo primero que dijo es que quería entrar al equipo de fútbol porque quería ser futbolista, es apasionado por este deporte, es más aún a la edad que tiene dice que cuando grande se va a ir a Italia para estudiar fútbol. Su Papá jamás ha tocado un balón de fútbol y a sus tíos no les gusta este deporte. Sin embargo, su abuelito era un aficionado y practicante y hasta bien entrado en años participaba en equipos de fútbol de rodillones (equipos donde juegan personas mayores), le gustaba exhibir las fotos con sus amigos de este deporte.
Hoy, sabemos que nos amamos entrañablemente. En secreto nos decimos cosas para que la hermanita y el papi no se den cuenta. Tiene 8 y ½ años y hace 8 días me envió un mensaje:
” Mami Yo te amo!!
Mami desde que nací te amo con todo mi cuerpo, mi alma y mi corazón.
Cuando te vi, creí que eras para mí un gran rayo de sol”

QUE SIGNIFICADO TIENE ESTA HISTORIA?…PORQUE LA TRAIGO A CUENTO?

         Estas son las preguntas lógicas que hace cualquier lector que haya seguido hasta este punto la historia que relata Mónica con respecto a su hijo Andrés. La respuesta es que como clínico considero a este como uno de los más típicos casos de niños que presentan en sus primeros años una serie de verbalizaciones y comportamientos que sugieren la posibilidad de que recuerden de manera fidedigna experiencias vividas por personas ya fallecidas.
Estos fueron los casos que comenzó a escuchar en la década del 60, uno de los más prestigiosos psiquiatras que han investigado el fenómeno de recuerdos de vidas pasadas relatadas por niños. El Doctor Ian Stevenson de quien estoy haciendo referencia publica los primeros casos en 1.962 y desde entonces se ha dedicado con un gran rigor científico a comprobar a través de testimonios de familiares de las personas fallecidas la veracidad de la información aportada por los niños. Pero, además ha confrontado los datos con los archivos existentes en los sitios donde vivió la persona, los lugares que frecuentó en vida, etc.
Del total de casos que el doctor Stevenson tiene en sus ficheros (que ya pasan del millar), la gran mayoría de ellos no se corresponden con los criterios que él ha estandarizado para considerarlos como casos válidos. Se han encontrado casos que van desde el simple engaño, hasta recuerdos por Criptomnesia (fabulación de recuerdos por la memoria), y por conocimientos adquiridos paranormalmente. A esto se agrega la influencia que tienen las creencias de la cultura donde ha nacido la persona. Después de haber hecho una selección tan exhaustiva, el Doctor Stevenson llega a la conclusión de que hay unos casos efectivamente reales y que no se ha encontrado hasta ahora ninguna otra vía diferente a la reencarnación para explicar los conocimientos que los niños han adquirido a tan tempranas edades.
He presentado el caso de Andrés tal como lo relata de manera textual su madre, siendo esta la presentación inicial de un caso que continuaré investigando, faltan muchos elementos como: Entrevistas a todos sus familiares, al padre, verificación de ciertos hechos por él referidos y finalmente entrevistar al niño para explorar cuáles de estos recuerdos están en su mente consciente.
Ahora voy a tratar de responder para concluir la presentación de la historia con unas preguntas que frecuentemente se me hacen y que insisto las respondo dentro de la hipótesis que estoy planteando: De que es posible la reencarnación en el ser humano. Desde la perspectiva no reencarnacionista (la cual tiene igual validez), las respuestas a estos hechos por supuesto que son distintas.

1. PUEDE REENCARNAR EL NIÑO EN SU ABUELO?
2. SE PUEDE DAR ESTE HECHO TENIENDO EN CUENTA QUE YA LA MADRE ESTABA EMBARAZADA?
3. QUE EXPLICACIÓN SE DA CUANDO UNA PERSONA VUELVE COMO HIJO DE SU HIJA?

Para responder a la primera pregunta sobre si es posible que el niño haya reencarnado en su abuelo debemos considerar 2 fuentes para una posible explicación, la primer fuente es lo que dice la tradición especialmente de aquellas culturas que como mencioné al comienzo, consideran a la reencarnación como un dogma de fe. Y la segunda es la revisión de los resultados obtenidos por algunos investigadores que trabajan en esta área.
Veamos muy sucintamente a la tradición y resolvamos los tres interrogantes que se encuentran en íntima conexión. Las personas reencarnan para cumplir un determinado objetivo, tenemos cuentas por saldar, debemos realizar un determinado sueño y nada mejor para cumplir esa misión que hacerla con las personas con las cuales hemos tenido una profunda ligazón en la evolución de nuestra alma. Desde el momento en que el alma deja su envoltura física y regresa pueden transcurrir desde algunos meses, hasta muchos años (se habla de tiempos tan extremos que van desde los 3 mases, hasta los 99 años). A la luz de esta hipótesis (no me cansaré de recordarle amable lector que esta es una hipótesis de trabajo), es perfectamente factible que José haya vuelto en la envoltura física de su nieto actual para perdonar y ser perdonado, tal como se expresa en el título del trabajo: Para reconciliarse.
Helen Wambach es una psicóloga que ha hecho un trabajo extraordinario. Ella sometió a 750 personas a un estado alterno de su conciencia (utilizando la hipnosis), y bajo este estado trató de resolver cuando las personas revivían sus vidas pasadas una serie de preguntas vitales (dentro de ellas las tres que hemos formulado), para lograr entender la compleja urdimbre que subyace en casos que como el de Andrés no hay hasta ahora a la luz de la investigación científica una respuesta que satisfaga a todos los estudiosos del comportamiento humano.
La doctora Wambach no encontró absolutamente nada distinto a lo que dice la tradición, sus hallazgos fueron los mismos que se han obtenido a través de prácticas milenarias desarrolladas en las diferentes culturas que creen en la reencarnación. Sin embargo, su gran mérito es haber estudiado con el prisma de la ciencia un fenómeno que hasta hace muy pocos años era solo del dominio de los maestros espirituales ó de las escuelas esotéricas. Ella con otros investigadores han intentado darle un lenguaje científico y comprensible para cualquier persona de cualquier latitud al tema de la muerte y la reencarnación.

ASI TERMINA LA HISTORIA

         La investigación del caso de Andrés apenas comienza, como lo dije en un apartado anterior esta es apenas la presentación inicial del relato que hace Mónica, su madre.

La segunda fase es la entrevista de todos sus familiares cercanos, luego viene la confrontación de los hechos relatados y finalmente las consideraciones sobre si es ó no un caso válido. Al finalizar el estudio si reúne suficientes requisitos, es un caso más de los que han reportado muchos investigadores de esta área.

Se puede demostrar a través de esta vía la reencarnación en el ser humano?…Pienso que no, sin embargo, aporta elementos para reflexionar sobre el más fascinante de los misterios del ser humano: Qué sucede después de nuestra muerte física?.

Fuente : http://www.ctv.es/USERS/seip/colomb7.htm


http://www.marianelagarcet.info


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